lunes, 29 de abril de 2013

Aquellos maravillosos 90. Crítica de "Las ventajas de ser un marginado".



Asistía una vez más a ver una película sobre los marginados en los institutos estadounidenses. Donde el quarterback y las animadoras son los populares y el típico empollón se sienta solo en la cafetería, aguanta insultos y vuelve solo a casa contando los días que faltan para que termine la tortura de asistir al instituto.

Pero esta vez era diferente, esta vez el chico es especial de verdad y se enamora de una chica especial, amante de la buena música, un poco alocada y atractiva. Emma Watson deja de ser la sabelotodo repipi de Harry Potter para convertirse en una adolescente independiente que lucha por ser admitida en la universidad, pese a la mala trayectoria de años anteriores.





La historia se sitúa en los años 90, me hubiera gustado un vestuario mucho mas hortera como el de los auténticos 90, me refiero a  los jerseys de lana de “Padres forzosos” o los pantalones de tallo alto con zapatillas blancas de las gemelas de “Sweet Valley”, pero estamos hablando de unos adolescentes que no siguen las normas que se sorprenden al escuchar “ Come on Eileen” en el baile del instituto y que interpretan The Horror Picture Show en sus ratos libres.

Hay cierto aire de película independiente como si Emma Watson se decantara por otro tipo de películas que se desmarcan del público que asistía a sus anteriores películas.


Poco a poco, el espectador va conociendo el porqué de la timidez del chico introvertido que se refugia en la música (buena música como dicen en la película) y en la literatura. Establece una buena relación con su profesor de literatura quien le hace ver que tiene talento para llegar ser un buen escritor.

Bonita historia sobre la amistad con pinceladas de momentos amargos protagonizada por Charlie un joven que despierta ternura y emocionan las ganas que tiene el personaje por ser libre y ser por fin él mismo, alejado de los fantasmas del pasado.



0 comentarios:

Publicar un comentario