Se nos presenta una mujer
que cuida de su marido. El marido vive, respira, pero no contesta a
nada de lo que su mujer le dice. No puede escucharla. Asistimos
entonces a un monólogo en el que ella cuenta todo lo que en diez
años de matrimonio no le contó. Porque no es hasta este momento en
el que él se decide a escucharla, quizá el destino ha decidido que
esto debe ser así, que en algún momento de su vida él está
obligado a escucharla.
| La protagonista de La piedra de la paciencia se coloca el burka para salir a la calle. |
En ningún momento
sabemos su nombre ni de ninguno de los que aparecen en la película.
De hecho en los títulos de crédito se nos presentan con nombre
génericos como el hombre, la mujer, etc. Así nuestra protagonista
se enfrenta al cuidado de su marido en medio de una guerra cruda en
la que los que más sufren son los civiles de la ciudad.
Asistimos a un relato
duro e impactante que pretende dibujar la realidad de otras tantas
mujeres en su misma situación. Pese a tratarse de un monólogo con
muy pocos momentos de diálogo que se reducen a las intervenciones en
las que su tía le da sabios consejos y que la ayudan a seguir
adelante, las imágenes bien hiladas con la voz y la excelente
actuación de la protagonista (Golshifteh Farahan) no dejan que te pares a mirar el reloj
en ningún momento. Resulta realmente hipnótica.
La mujer, musulmana y
con dos hijas debe así cuidar a tres personas a su cargo, pero ella
no puede trabajar y por tanto no tiene ingresos económicos. Al salir
a la calle para conseguir suero y medicinas para su marido se pone un
pañuelo sobre su cabello y sobre éste un burka. Se muestra una
ciudad abatida, pero donde hay circulación de personas que todavía
viven allí. De vez en cuando pasan guerrilleros con armas de fuego
en las manos o explota una bomba.
| La protagonista de La piedra de la paciencia |
Ante tal panorama, la
protagonista debe buscar algo de dinero y acude a su tía que se
encuentra al norte de la ciudad. Ella le habla de la piedra de la
paciencia. Ésa a la que se le puede contar todo lo que tienes dentro
y que a nadie más te atreves a contar. De este modo, la joven
musulmana encuentra en su dormido marido una piedra de la paciencia a
quien contarle su historia y lo difícil que es la vida para una
mujer en una ciudad de Oriente Medio. A pesar de lo que la
protagonista relata sobre la relación con su marido ella siempre
regresa a cuidar de su piedra de la paciencia y a seguir
desquitándose y contando aquellas situaciones de su vida que le
marcaron y que hasta ese momento nunca pudo contar. Hasta que la
piedra de la paciencia se rompe, como ella misma dice, en un final
que se convierte en la catarsis de la protagonista.
![]() |
| La protagonista junto a su marido. |




0 comentarios:
Publicar un comentario